Magia granadina

Magia granadina

13 noviembre, 2018 Sin categoría 0

 

Disfrutar de un atardecer en Granada, desde el barrio del Albaicín, camino del Sacromonte, es uno de esos placeres que cuando una persona los disfruta, no puede olvidarlos, es de esas cosas que se quedan grabadas no sólo en la retina, sino que lo hacen en el alma.

Suena una guitarra, con notas desgarradas que se escapan de la ventana de alguna casa cercana o de alguna cueva-vivienda que incrustadas en la roca, miran orgullosas, sobre el río Darro, hacia la Alhambra.

Los últimos rayos del sol, bañan de tonos dorados, las piedras, torres y palacios centenarios que un día fueron morada de Reyes y Emires y hoy constituyen el recuerdo de su poder, de su gusto por la belleza, de su sensibilidad por el agua y la vegetación.

En cualquier plaza resuena un cante, unas palmas, una voz ronca, rota, profunda, un lamento, una alegría, que sin saber de flamenco nos pone la piel de gallina. Se mezclan los olores de los pucheros que salen de las casas, con los de las tapas que nos ponen con las cervezas y los vinos que refrescan los rigores del sol Andalusí.

Serpentea la calle, con su murete de piedra, bajo la colina de los palacios nazaríes de la Alhambra, mientras paseamos junto al río, descubriendo los restos de algún antiguo puente, descubriendo algún baño árabe que se alimentaba de sus aguas, y pendientes siempre del monumental recinto que vemos sobre nuestras cabezas.

Dentro de las casa-cueva del Sacromonte los rigores del calor se atenúan, bien por el efecto de la roca excavada o por el viaje en el tiempo años atrás, donde descubrimos la sencillez y efectividad de este tipo de viviendas, dónde el ingenio se adapta a las condiciones rigurosas del medio.

Un paseo por el centro de la ciudad, por la catedral, la capilla real, el colegio mayor de Santiago…completan la historia de esta ciudad milenaria.

Así es Granada, una ciudad para disfrutar y vivir a flor de piel, con todos los sentidos, una ciudad que nos embruja, nos atrapa y se queda dentro de nosotros.