Slow travel

Slow travel

27 septiembre, 2018 Sin categoría 0

Veo una riada de gente todos en la misma dirección, miro un mapa en papel pero no tengo muy claro hacia dónde van, no acabo de ubicar bien mi mapa, les sigo, llego a una iglesia, pero no es lo que estaba buscando, ya que estoy aquí entro, pago la entrada, voy de capilla en capilla haciendo fotos, sin flash eso sí que son las únicas permitidas.

Al salir vuelvo a seguir el movimiento de los demás, parando a hacer fotos en cada lugar en el que veo que se paran y sigo.

¿Alguna vez te ha pasado? Seguro que sí, parece que el turismo se ha convertido en una competición de a ver en cuántos lugares me hago fotos ¿no crees?

Lo que yo creo es que ha llegado el momento de tomármelo con calma, de disfrutar cada parada, como si de un buen plato se tratara, de conocer las anécdotas de cada lugar, de ir dónde quiero y no dónde me lleve la gente, que mi mapa se vuelva interactivo, me diga en qué esquina girar y que me avise cuando llegue a los lugares.

Y es que como dijo Exupéry “Lo esencial es invisible para los ojos” y cuando viajamos muchas veces nos perdemos la esencia de las cosas, los modos de vida, la contemplación de un mosaico en el suelo que todo el mundo pisa sin mirar, quien vivió en determinado Palacio o qué simboliza la fuente de los leones de la Alhambra.

Por todo ello abogamos por un nuevo turismo, un “slow travel” en el que lo importante sea mirar y sentir, y no sólo ver y fotografiar, en el que pararnos a conocer un poco más, levantar la piel del destino y ver cómo fluye la vida por debajo y hacer que no sólo pasemos por el destino, sino que el destino pase también por nosotros.